¿Por qué llevas desayunando panetone desde septiembre?

Zinnia Quirós

5

November

2026

En Madre Brava hablamos a menudo con los supermercados sobre cómo pueden ayudar a que comer de forma más saludable y sostenible sea más fácil, dando más protagonismo a las legumbres y otras proteínas vegetales. En esas conversaciones hay un argumento que escuchamos con frecuencia: los supermercados responden a lo que demandan los consumidores. Y sí, es cierto, pero también es cierto que los supermercados influyen, y mucho, en esa demanda.

Este año, cuando todavía íbamos con sandalias y camisas de palmeras, ya había panetones y turrones en los supermercados. Estábamos en septiembre y la Navidad empezaba a colarse en nuestras cestas de la compra. Los supermercados deciden qué productos ofrecen, a qué precio, con qué promociones y en qué lugar de las estanterías. Y claro que responden a la demanda: cada vez se consume más panettone y tiene todo el sentido que quieran aprovecharlo. Pero al darle más espacio y protagonismo, también promueven que esa demanda siga creciendo. 

Si hemos conseguido que el panettone llegue a nuestros desayunos cuando todavía vamos en chanclas, imaginad lo que podríamos hacer entre todos para dar más protagonismo a las proteínas vegetales y cuidar nuestra salud y la del planeta. Porque, como me gusta mucho decir, se trata de que cada cual, desde su lugar y con el poder que tiene, haga su parte.

Con esta idea en mente, en Madre Brava encargamos a More in Common España una encuesta para conocer los hábitos de consumo de proteínas de los españoles, qué nos gustaría cambiar y qué esperamos de los supermercados. Los resultados traen buenas noticias, oportunidades y una idea de fondo: comer de manera saludable y sostenible es una responsabilidad compartida, y los supermercados tienen mucho que aportar.

Las legumbres tienen de todo, menos hype

Empecemos por las buenas noticias: las legumbres siguen muy presentes en las mesas españolas. Casi 9 de cada 10 hogares las consume cada semana y más de la mitad, varias veces a la semana. Además, el 40% de los españoles quiere aumentar su consumo el próximo año, lo que las sitúa como el segundo alimento que más gente quiere consumir en mayor cantidad.

Las lentejas, los garbanzos y las alubias forman parte de nuestra identidad culinaria desde hace siglos. Y, aunque su consumo va creciendo, en 2025 apenas llegamos a los 3,47 kilos por persona, lejos de los 10-12 kilos anuales que equivalen a las al menos cuatro raciones semanales recomendadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Y aquí es donde el marketing podría hacer su magia. Mi algoritmo de TikTok ya sabe que trabajo en Madre Brava, así que me saltan muchos influencers del fitness haciendo rankings de alimentos según su contenido en proteína. Y hay algo que me llama muchísimo la atención: muchos ni siquiera incluyen las legumbres. Y algunos de los que sí lo hacen no parecen tener muy claro cuál es su valor nutricional. 

Las legumbres tienen proteína, fibra y otros nutrientes esenciales, son asequibles, versátiles y parte de nuestra cultura. No necesitan que inventemos sus virtudes, sino que las contemos mejor. Necesitamos una auténtica fiebre por las legumbres: más influencers hablando de ellas, más recetas virales, comidas hechas y listas para consumir, y más protagonismo en las conversaciones sobre nutrición. Y los supermercados pueden ser grandes aliados: con su surtido, promociones, preparaciones y espacios destacados en las estanterías. Porque, si algo les falta a las legumbres, no son cualidades ni buen precio. Es marketing y ponérnoslo más fácil.

Foto: Frédéric Dupont

Todo un mundo de proteínas vegetales por descubrir

Más allá de las legumbres de toda la vida, existe un universo de proteínas vegetales que muchos españoles todavía no conocen. En la mitad de los hogares nunca se consumen alimentos como el tofu, el seitán, el tempeh o la soja texturizada. Y un 40% de los españoles no saben cuánta proteína aporta el tofu.

Que un alimento nos resulte poco familiar no significa que no estemos dispuestos a probarlo e incluirlo en nuestra alimentación cotidiana. Todo lo contrario, presenta una oportunidad enorme. Sabemos que los hábitos pueden cambiar, porque ya lo vemos con otros productos: el 54% de los hogares españoles consume alternativas vegetales a los lácteos todas las semanas - algo impensable hace solo cinco años. 

La encuesta nos muestra además que las nuevas generaciones están abriendo el camino: el 55% de los miembros de la Generación Z (de 18 a 29 años) consume en su hogar sustitutos vegetales de la carne cada semana, frente al 33% del conjunto de la población.

Lo que hoy nos resulta desconocido puede convertirse en parte de nuestra alimentación cotidiana. Solo hace falta que tengamos la oportunidad de conocerlo, encontrarlo, saber cocinarlo y probarlo.

La fiebre de la proteína

Es imposible vivir en el mundo actual y no haberse enterado de que tenemos una nueva obsesión desbloqueada: la proteína. Está en todas partes, desde las redes sociales hasta los lineales de los supermercados. Y los datos de la encuesta lo confirman: uno de cada tres españoles ha aumentado el consumo de proteína durante el último año, principalmente por motivos de salud, para ganar o mantener masa muscular o porque hace más ejercicio. Entre la generación Z, la cifra alcanza el 46%.

Todo apunta a que esta fiebre ha venido para quedarse. Así que, ¿por qué no aprovecharla para dar más protagonismo a las legumbres y otras fuentes de proteína vegetal? Traería más variedad a nuestra alimentación, más fibra y nutrientes, y una menor huella climática. Si vamos a obsesionarnos con la proteína, que al menos nos sirva para avanzar hacia una alimentación sana y sostenible.

Supermercados: el poder de ponerlo fácil

La encuesta deja algo claro: los españoles creemos que comer de forma sana y sostenible es una responsabilidad compartida. Más del 80% considera que los supermercados tienen mucha o bastante responsabilidad a la hora de facilitar esta alimentación, prácticamente la misma que nos atribuimos a nosotras mismas.

Pero también esperamos más de ellos. Casi dos de cada tres españoles creen que los supermercados favorecen la compra de productos menos saludables y siete de cada diez opinan que podrían hacer más para facilitar una alimentación saludable y sostenible.

Sabemos que el sector de la distribución tiene capacidad para influir en nuestras decisiones. Solo en el último mes, el 69% salió del supermercado con bastantes más productos de los que tenía pensado comprar, el 74% compró algo que no tenía previsto porque estaba de oferta, y la mitad se llevó algún producto que no pensaba comprar por estar colocado en un lugar muy visible. Entre los jóvenes de la generación Z que han aumentado su consumo de proteína, el 23% lo atribuye a que ahora encuentra más productos ricos en proteínas en las estanterías.

Para facilitar la compra de legumbres y otras proteínas vegetales, los españoles piden a los supermercados más ofertas y promociones, precios más bajos, más variedad y más opciones de marca blanca. Además, tres de cada cuatro españoles apoya que se exija a los supermercados colocarlas en lugares visibles y fáciles de encontrar, una medida que cuenta con el respaldo de personas de todas las sensibilidades políticas.

Con un gran poder viene una gran responsabilidad

No se trata de echar toda la responsabilidad a los supermercados, sino de reconocer que no todos tenemos el mismo poder para cambiar las cosas. Los consumidores podemos elegir, pero los supermercados tienen la capacidad de hacer que elegir alimentos saludables y sostenibles sea más fácil, asequible y apetecible para todas las personas.

Por eso, desde Madre Brava les pedimos que den más protagonismo a las proteínas vegetales, con mayor variedad y visibilidad, mejores precios, promociones y campañas que animen a incorporarlas a nuestros platos. Y que incluyan este cambio en sus estrategias climáticas, con objetivos claros para avanzar hacia un mayor equilibrio entre las fuentes de las proteínas que se venden.

Porque, al fin y al cabo, como dijo Spiderman, del que ya he hablado por aquí alguna vez: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. 🕷️

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